Nuevas posibilidades de gestión de los recursos arqueológicos de Sierra de Gata tras el incendio forestal de 2015 (1)

El devastador incendio forestal que asoló la Sierra de Gata en el verano de 2015, en especial los términos de Acebo y Hoyos, ha permitido descubrir o facilitar el acceso hacia estructuras arqueológicas de diverso tipo: megalitos, bujardas, aterrazamientos, molinos, minas, pozos de nieve, centrales hidroeléctricas, etc. Estamos ante los escombros de un pasado no siempre remoto, de un mundo rural y agrario ya prácticamente desaparecido, que si bien fueron nuestra seña de identidad como extremeños, hoy se hallan generalmente abandonados. Gracias a las nuevas vías de evacuación abiertas tras el incendio, el campo y el monte están ahora más transitables. Esta circunstancia, unida a la mayor sensibilización de los poderes públicos hacia esta comarca, tan deprimida, y a la expectación causada por la desgracia entre la población, nos ofrece nuevas posibilidades de dar a conocer este patrimonio, y convertir estos humildes recursos arqueológicos en valiosos recursos educativos e incluso turísticos. www.sierradegatadigital.es publicará, gracias a la generosidad de su autor, este trabajo en seis entregas semanales 

Introducción

Dentro de la desgracia que supone que un incendio de dimensiones apocalípticas, el peor que se ha registrado nunca en Extremadura, se lleve por delante casi ocho mil hectáreas de vegetación y los recursos vitales de no pocas familias, causando daños estimados en cincuenta millones de euros, que fue lo que ocurrió en la Sierra de Gata entre los días 6 y 8 de agosto de 2015 (2), podemos detectar también motivos para sentir algún consuelo. Vamos a destacar dos. El primero y principal es, sin duda, la promesa del gobierno regional, una vez finalizadas las labores de emergencia, de rediseñar su política sobre montes, absolutamente aciaga hasta el momento, a través de un Plan de Aprovechamiento Forestal, así como conducir la recuperación de los terrenos arrasados a través de actuaciones cuidadosamente programadas y consensuadas con los expertos, ayuntamientos y colectivos afectados (3). El segundo podría ser el hecho de que los historiadores aprovechen esta coyuntura para localizar, recuperar y analizar testimonios materiales del pasado existentes en la zona, así como para exponer nuestros criterios sobre cómo deberían ser gestionados.

Este trabajo se ocupará precisamente, en sus sucesivas entregas, de localizar algunos de tales recursos y de proponer medidas para su puesta en valor. No centraremos en el municipio de Acebo, el más afectado por el incendio (4.436 hectáreas quemadas, el 77% de su término), aunque se harán referencias a actuaciones registradas en otras localidades de la comarca. No pretende ser esta aportación un catálogo exhaustivo de ruinas, ni tampoco vamos a ofrecer la visión de un especialista en Arqueología, pues no lo somos. Se trata más bien de seleccionar para su estudio una corta serie de vestigios que consideramos relevantes, bien por su antigua significación en la economía local, bien por haber merecido muy poca atención hasta el momento, en algún caso ninguna, aportando en su valoración la visión de un historiador, cuando no la de un simple ciudadano.

La repercusión que el incendio y sus consecuencias han tenido en la opinión pública ha promovido un mayor conocimiento de la zona, lo cual se ha traducido en un movimiento creciente de visitantes -no pocos de ellos atraídos por las actividades solidarias organizadas por diferentes colectivos- y en futuros proyectos de dinamización del turismo rural. Por otra parte, las inversiones aplicadas por la Junta han mejorado o van a mejorar las comunicaciones de acceso a los pueblos y los caminos naturales. Sus propósitos para recuperar el monte y el paisaje agrario calcinados, y así evitar futuros incendios, se han proyectado a través de la llamada vegetación de mosaicos, la cual pretende crear discontinuidades en la nueva masa forestal intercalando tierras de pastoreo y de cultivo. Si finalmente fructificase, este proyecto implicaría revitalizar la agricultura, la ganadería y la silvicultura, ahora prácticamente abandonadas, única forma de atajar el éxodo rural (Acebo ha pasado en los últimos sesenta años de tres mil habitantes a seiscientos, aproximadamente, un dato estremecedor).

En el largo y necesario proceso al que confiemos vamos a asistir para que todas esas ideas tan alentadoras se conviertan en realidades, y aprovechando la predisposición a impulsar iniciativas para el desarrollo rural en esta deprimida comarca extremeña, creemos indispensable un mayor esfuerzo por parte de todas las entidades públicas con competencias en la materia en la recuperación de los recursos patrimoniales más olvidados de la Sierra de Gata. Ya ha habido intervenciones más que dignas, algunas de las cuales se citarán en este trabajo, pero las necesidades al respecto son todavía clamorosas. En su catálogo de futuras actuaciones, la Junta de Extremadura prevé el rescate de los valores naturales de la zona, habiendo confeccionado mapas de los hábitats faunísticos y florísticos amenazados, pero no percibimos proyectos de rehabilitación como los que aquí vamos a defender; ni aparecen tampoco en el amplio conjunto de sugerencias recibidas desde diferentes ámbitos sobre actuaciones urgentes y otras enfocadas a la restauración agroforestal (4).

Por supuesto, en estos proyectos no puede quedarse atrás la iniciativa privada. Buena parte de los elementos aquí valorados son propiedad de particulares o están en terrenos privados, por lo que su colaboración es imprescindible. En todas partes y en todo tiempo se ha demostrado que los emprendedores suelen responder a los estímulos financieros y fiscales puestos en marcha por las instituciones, cuando no a la propia dinámica del mercado. En Sierra de Gata tenemos el ejemplo de las casas rurales y de la agricultura ecológica, y se cuenta con un centro de desarrollo comarcal (Adisgata), tan experimentado en la gestión de ayudas europeas como en la defensa del patrimonio, y también en la implementación de incentivos que posibiliten el desarrollo endógeno. También los ayuntamientos, aunque con menos recursos, deberían adoptar en torno a la problemática que vamos a desarrollar una actitud más decidida, aunque sea simplemente para aplicar o demandar la aplicación de la normativa relativa a cuestiones patrimoniales. Pera ello sería indispensable, entre otras actuaciones, elaborar los inventarios pertinentes y conseguir la declaración de Bien de Interés Cultural (reconocimiento que sólo tendrá en Acebo la iglesia parroquial, si es que alguna vez concluye el expediente abierto a tal efecto en 1982, todo un ejemplo ilustrativo del mínimo interés que ha despertado esta problemática entre las instituciones) (5) para los recursos arqueológicos en situación precaria y con posibilidades de explotación económica y/o cultural.

Aquí pondremos algunos ejemplos, pero adelantemos que no se trata de recuperar dólmenes ciclópeos, templos o palacios fastuosos ni complejos industriales, sino pequeños menhires, modestos conventos abandonados, humildes bujardas, esforzados bancales, molinos comidos por la vegetación, pozos de nieve, minicentrales eléctricas y minas excavadas palmo a palmo. Aún podríamos extendernos a hablar de los cercados, casas de labranza, caminos de herradura, estanques de roca, abrevaderos y otras realizaciones que bien podrían calificarse de monumentos de piedra y esfuerzo. Se trata, en definitiva, de rescatar nuestro pasado rural y agrario para explicárselo a los jóvenes de hoy, que ya no han conocido este mundo, y por supuesto a los de mañana, antes de que desaparezca por completo incluso de nuestra memoria.

NOTAS AL CAPÍTULO 1

(1): Este trabajo se fundamenta en la comunicación presentada a las I Jornadas de Historia en Jerez de los Caballeros, celebradas el 23 y 24 de septiembre, que será publicada en sus Actas en 2017. Todas las fotografías incluidas pertenecen al autor.

(2): Tenemos alojado en la red un reportaje sobre las causas y desarrollo del incendio forestal utilizando materiales propios: https://www.youtube.com/watch?v=lTEorb1CvWk. Datos concretos sobre las superficies afectadas, personal movilizado, medios empleados, actuaciones de emergencia, seguimiento del incendio y cartografía aplicada, pueden hallarse en el portal de la Junta de Extremadura: http://www.incendiogata-institucional.es/ (consultada el 9-IX-2016).

(3): Al menos es lo que se desprende de las frecuentes intervenciones al respecto de los responsables políticos ante la prensa, o ante los representantes de la Mancomunidad de la Sierra de Gata (vid. por ejemplo las manifestaciones de la consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, Begoña García, ante éstos el 16 de mayo de 2016: http://www.gobex.es/comunicacion/noticia?idPub =19123), y ante la Comisión no permanente de investigación de la Asamblea de Extremadura para aclarar los hechos relacionados con el incendio (http://www.asambleaex.es/comision-2460). En cuanto a los objetivos del equipo de seguimiento de la Universidad de Extremadura, tras el convenio firmado con la Junta, pueden consultarse en el artículo “La rehabilitación de la Sierra de Gata tras el incendio, modelo para un nuevo sistema de gestión agroforestal”: http://culturacientifica.unex.es/index.php/en/280-la-rehabilitacion-de-lasierra-de-gata.

(4): http://www.incendiogata-institucional.es/

(5): “Más de tres décadas a la espera de ser Bien de Interés Cultural”: http://www.hoy.es/extremadura/201611/20/tres-decadas-espera-bien-20161120003824-v_amp.html

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