Alicia en la ciudad de las maravillas

Alicia en la ciudad de las maravillas (Editorial Círculo Rojo) es una novela corta que nos hace revivir los terribles años de la posguerra española. Una vez más, un período de nuestra historia abordado por un escritor que, en esta ocasión, no se queda en los hechos, sino que busca profundizar en las consecuencias que tienen estos sobre las personas
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David Narganes ha nacido en Peñarroya (Córdoba); pero es también extremeño. Decimos esto porque su vida transcurre en Extremadura, y porque su obra literaria (con títulos como Cáceres 179 o Una de comediantes), así como sus trabajos de investigación (El teatro en Cáceres. Archivos y documentación (1586-1926, entre otros), se mueven también en torno a esta ciudad y sus gentes, sus calles, costumbres y tradiciones.

Alicia en la ciudad de las maravillas (Editorial Círculo Rojo) es una novela corta que nos hace revivir los terribles años de la posguerra española. Una vez más, un período de nuestra historia abordado por un escritor que, en esta ocasión, no se queda en los hechos, sino que busca profundizar en las consecuencias que tienen estos sobre las personas. Alicia es el nombre de su protagonista. Se llama así porque su padre, Adrián, cree que con este nombre es fácil que su futuro esté lleno de maravillas, como le sucedió al personaje del célebre cuento de Lewis Carroll. Sin embargo, la acción nos sitúa en el Cáceres de 1945, en esos duros tiempos posteriores a la Guerra Civil, y es difícil que esto pueda sucederles a aquellos que pertenecen al bando de los perdedores.

Solo hay una motivación para ellos, la subsistencia. Para conseguirla, todo está permitido, desde la delación hasta la religiosidad aparente porque así entra en casa todos los días para comer. Pese a ello, Alicia, con cierto retraso mental, vive feliz en medio de esta situación, que no acaba de comprender, en una ciudad “amarrada al carro de la tristeza”. Pasa la vida en el quiosco de la Plaza de la Concepción, comprando revistas que nunca aprenderá a leer, y con la única compañía de su amigo Miguelito. Cuando sus padres se ven obligados a huir a Portugal, perseguidos por los fascistas, y son asesinados cerca de Cilleros, ella se queda totalmente desprotegida, a merced de aquellos que, con la excusa de acogerla en casa para practicar la caridad, abusan de ella en todos los sentidos.

Otros personajes se mueven en torno a Alicia. El autor nos ofrece escasas pinceladas descriptivas de ellos. Sin embargo, son suficientes para que podamos conocerlos y saber cómo es su carácter y cuáles son sus objetivos. Desde su padre, obligado a huir de la ciudad por rojo; Camilo, obsesionado por la muerte de su tío, a quien él mismo asesinó en un pelotón de fusilamiento y cuyo fantasma se le aparece cada noche para recordárselo; Celia, la madre de Miguelito, que lucha por salir de la miseria sin importarle demasiado qué debe hacer para conseguirlo; Don Emilio, fascista recalcitrante, dueño de la vida de todos aquellos que pertenecen al otro bando; o Don Jorge, de quien se dice que se arrancó los ojos harto de ver tantas muertes provocadas por él mismo durante la Guerra Civil. Y todos se mueven por calles y plazas de la ciudad de Cáceres, como la de la Concepción o General Ezponda, de forma que nos resulta muy sencillo imaginarlos en el ambiente.

El autor, a la par que cuenta la historia de personajes que vivieron la tragedia de la Guerra, pretende indagar sobre todo en sus consecuencias. Algunos quisieron luchar por conservar su libertad pero solo encontraron la muerte en su camino. “Nadie se acordará nunca más de ellos. Es el destino que espera a los vencidos, a los desheredados de la fortuna que tuvieron la mala suerte de perder la guerra.” Y todo ello narrado con el estilo llano, sencillo y ágil que caracteriza a su autor. Breve, pero intensa.