CARLOS ARRRIOLA, SE DESPIDE DE NUESTROS LECTORES

La Sierra de Gata

El “Digitalino” cierra. Es comprensible que no dedique esta última cita a tratar de la última subida fiscal, ni de la sentencia del Supremo sobre los impuestos y gastos en hipotecas, ni sobre ninguna otra cuestión distinta de la propia Sierra de Gata, la comarca a la que quiso servir esta publicación desde su nacimiento, de la mano de Sara Fontán

Carlos Arriola, notario
Carlos Arriola, notario

LA SIERRA DE GATA

Van a cumplirse cuatro años de mi toma de posesión como notario de Hoyos, en el corazón de la Sierra de Gata. Recién llegado, supe de los problemas creados por la falta de conocimiento de los cambios legales entre los serranos, como entre otros habitantes de Extremadura, particularmente sobre los plazos para la liquidación del impuesto de sucesiones. De ahí nació la idea de publicar un artículo sobre el tema, que luego se convirtió en sección quincenal del digital, abordando diferentes temas relacionados con la Fe Pública.

Han pasado más de dos años (y más de sesenta artículos) y el “Digitalino” cierra. Es comprensible que no dedique esta última cita a tratar de la última subida fiscal, ni de la sentencia del Supremo sobre los impuestos y gastos en hipotecas, ni sobre ninguna otra cuestión distinta de la propia Sierra de Gata, la comarca a la que quiso servir esta publicación desde su nacimiento, de la mano de Sara Fontán.

Cuando trabajaba en el Ministerio de Agricultura (no recuerdo cómo se llamaba exactamente entonces, ni sé cómo lo llaman ahora, pues es de los departamentos que más sufre cambios de nombre), publiqué en la revista “Ganadería” un artículo relacionado con el tema del desarrollo rural, y la lucha contra el despoblamiento del campo titulado “La reforma de la PAC: un ahorro muy caro”. 

 Precisamente, esta publicación, que ahora se despide, ha sido un intento de apostar por el campo extremeño, dotándolo de una herramienta de difusión y conocimiento de primera mano de la comarca que le da título. El incendio de 2015 fue buena muestra de ello, por la inmediatez y fidelidad en la descripción del drama. Sin embargo, el trayecto termina aquí. Como muchas estaciones de ferrocarril que ahora se han convertido en “vías verdes”, por no ser ya viables (¡qué ironía!), se cierra una ventana al aire fresco de este rincón de Extremadura. 

La Sierra de Gata es una de las GRANDES DESCONOCIDAS de Nuestra España. Hace dos décadas, un primer ministro británico dio a conocer en su país (involuntariamente) el rinconcito de Ávila en el pasaba sus vacaciones desde hacía años. Aparte de Sol y Playa, fluvial en la Sierra, tenemos para ofrecer, a propios y a extraños (que aquí no lo serán mucho) paisajes, tradiciones, monumentos, arqueología, gastronomía, deportes y mucha otras cosas que sorprenderán al visitante, como a mí me sorprendió en 2001, año en que por primera vez visité estas tierras.

A difundir todo esto ha contribuido “Sierra de Gata Digital”. Confiemos en que se siga apostando por este pedacito de nuestra España, verdadero Paraíso Terrenal.