Una aproximación a la vida y a la lieratura en 'Siete minutos'

Francisco Rodríguez Criado (Cáceres, 1967) nos presenta en esta colección treinta relatos breves, algunos microrrelatos, en los que destaca el tono humorístico. La frescura, la diversión y el ingenio son los ingredientes más sobresalientes de esta colección, de la que destacamos “Piso amueblado” (genial) y “Los grifos que manan” (en torno a un escritor fracasado y su frustración personal)

Francisco Rodríguez Criado
Francisco Rodríguez Criado

Estamos hablando de un escritor cuya obra ha sido incluida en las más prestigiosas antologías de relatos, tanto regionales (De la Luna Libros) como nacionales (Cátedra, 2012). Además, dedica una buena parte de su tiempo a la enseñanza en talleres literarios cuyo propósito, en palabras del propio autor, es “una aproximación al microrrelato y a la corrección de estilo”. Podemos disfrutar de uno de ellos, “La literatura en un folio”) en versión on-line.

En los cuentos de Siete minutos (colección “La Guantera”), destaca la preferencia por los temas cotidianos: el trabajo, las relaciones de pareja y de amistad, los problemas familiares, la incomunicación y, de manera habitual, las reflexiones sobre la propia literatura que se convierte en la protagonista de muchos de estos relatos. Así sucede, por ejemplo, en “La mano de Zeus”, donde una familia pobre intenta ganar un concurso de microrrelatos ayudados por la mano de Dios; “La verdad sobre La Metamorfosis”, que trata irónicamente el tema de la autenticidad de la autoría del libro de Kafka, “El avión de Bukowski”, en donde redescubre al autor estadounidense; entre otros.

En cuanto a los personajes, nos parece observar la presencia del propio escritor en muchos de ellos, bien como protagonista, como sucede en “Sobre un hombre que se llama como yo”, o camuflado en la realidad de otros escritores que se mueven por sus páginas, “Resumen del año” o “Primera novela”. Sin embargo, no se trata de relatos autobiográficos. Interesan aquí, en definitiva, individuos solitarios que se mueven en un ambiente urbano y que pueden haber heredado, lógicamente, ciertos rasgos que caracterizan a su creador.

Sorprende la historia narrada en “Siete minutos” en la que su narrador, pese a que parece pedir a Rocío solo siete minutos de pasión, lo que busca en realidad es vivir con ella una verdadera historia de amor que le aparte para siempre de la soledad. Desconcierta, asimismo, el final de "Mendel, de la calle Marquet" (historia de un pintor sin éxito que intenta conseguir el reconocimiento emulando, en cierta forma, a Van Gogh); sin olvidar “Últimas palabras”, donde lo importante no es que sean escuchadas las últimas palabras del reo, sino las de su verdugo. Y sorprende, también, por maravilloso, el desenlace de “La voz de Marcela”.

La frescura, la diversión y el ingenio son los ingredientes más destacados de esta colección, de la que destacamos “Piso amueblado” (genial) y “Los grifos que manan” (en torno a un escritor fracasado y su frustración personal).

Lucía Luengo, de once años, me dijo una vez a propósito de la lectura de El diario de Greg, su libro favorito, “me gusta porque las cosas que le pasan son normales pero parecen extraordinarias. Por eso pienso que también lo que me pasa a mí, aunque sea normal, puede ser divertido si yo lo sé contar” (magnífica crítica literaria). Rodríguez Criado lo consigue en estos cuentos, donde no sucede nada excepcional si no fuera por la forma de narrarlo.