Eugenio Fuentes: 'Si mañana muero', optimismo a pesar de todo

Personajes que esconden tras ellos interesantes historias. Además, las descripciones de la naturaleza por la que estos se mueven, los parajes de Breda, ese espacio del norte de Extremadura creado por el autor, que adquiere aquí dimensiones líricas. Si mañana muero es, pese al momento que retrata, una novela optimista cuya lectura nos parece imprescindible

Si mañana muero de Eugenio Fuentes
Si mañana muero de Eugenio Fuentes

Confieso que comencé a leer esta novela con avidez. Llevaba esperando su publicación ya varios meses, desde que supe –allá por octubre– que vería la luz en febrero, aproximadamente. Conocía, también, algunos datos; por ejemplo, que estaba ambientada en la guerra civil española, que no se trataba de una novela histórica, que era bastante extensa, que la acción transcurría en Extremadura; poco más.

Así que en cuanto supe que estaba en las librerías, quise tenerla. Les cuento todo esto solo para concluir que ha superado mis expectativas. La novela me ha parecido fantástica. En líneas generales, cuenta la historia de Marta y Rubén, dos jóvenes que se enamoran en el frente, que viven la tragedia de la guerra y que esgrimen el arte como única arma para enfrentarse a la barbarie. Ambos, violista y pintor, son los protagonistas del relato  y en torno a ellos se mueve el resto de los personajes, hombres y mujeres aparentemente irrelevantes cuyas historias nos conmueven y que se convierten en pilares sólidos del relato.

Allí encontramos, por ejemplo, en forma de guiño por parte del autor, a Martín Cupido, abuelo del célebre detective de sus novelas policíacas dedicado al contrabando en tiempos difíciles; resulta entrañable la pareja formada por los amigos Tena y Mangas, inseparables y aparentemente irreconciliables en actitudes e ideas; Camilo, el herrero, hombre de inquebrantables principios. Algunos de ellos aportan una dosis de humor en medio de la tragedia en la que se desarrolla la acción, como es el caso de Magro, nombrado sargento de milicias, que requisa las vacas a Cuaresma y que da lugar a que acaben convirtiéndose en “las cien vacas comunistas”.

Personajes que esconden tras ellos interesantes historias. Conmovedora la de Gema y Joao, el portugués que arriesga su vida por reencontrarse con la mujer a la que ama; Luz, la hija del herrero, que sufre en sus carnes la crueldad de los vencedores; Viriato, el pastor, a punto de ser ajusticiado por conseguir comida para su extensa familia; el enigmático Jerónimo de las Hoces, incapaz de superar el dolor. Y, sobre todas, la historia de amor del barbero y la hermosa Julia, que constituye por sí misma otra breve, pero intensa novela.

Pequeñas relatos que se unen a la historia principal; unos, protagonizados por personajes de ficción; otros, por individuos reales, como el propio caudillo, cuya aparición en primera persona en la novela crea momentos de tensión pero, sorprendentemente, quizás los momentos también más divertidos del relato.

Y, además de los personajes, las descripciones de la naturaleza por la que estos se mueven, los parajes de Breda, ese espacio del norte de Extremadura creado por el autor, que adquiere aquí dimensiones líricas. Si mañana muero es, pese al momento que retrata, una novela optimista cuya lectura nos parece imprescindible.