Diego Doncel presenta en Cáceres "Amantes en el tiempo de la infamia"

Magnífica historia, ganadora del Premio Café Gijón 2012, construida con maestría narrativa y con un estilo sencillo porque, según declara el propio autor “reconozco que no puedo hacer literatura para literatos sino para la gente”

Diego Doncel en la Feria del Libro de Cáceres. TROSTRÓS
Diego Doncel en la Feria del Libro de Cáceres. TROSTRÓS

Diego Doncel (Malpartida de Cáceres, 1964) es autor de varias obras poéticas; entre ellas, El único umbral (Premio Adonáis, 1990), Una sombra que pasa, En ningún paraíso y Porno ficción; y de una trayectoria narrativa que se consolida con la publicación de Amantes en el tiempo de la infamia (Premio Café Gijón 2012), que ha presentado en esta edición de la Feria del Libro de Cáceres.

En El ángulo de los secretos femeninos, su primera novela, la acción se sitúa en una isla del Mediterráneo en los años ochenta. Allí, Claudio comparte la vida de una generación cuyo principal objetivo parece ser llevar la contraria a los convencionalismos sociales.

Mujeres que dicen adiós con la mano desarrolla dos historias, ambas ambientadas en el año 2005. La primera, en París. Su protagonista es una mujer cuya vida se desenvuelve en los suburbios y que es testigo de la violencia de estos ambientes habitados por jóvenes que han sido excluidos de la sociedad francesa. La segunda –relato terrible de soledad- cuenta la historia de Teresa, que pierde a su familia en el atentado terrorista del 11 M.

El propio autor afirma, a propósito de Amantes en el tiempo de la infamia, que su propósito es conseguir que el lector no quiera dejar de leer, que siga entusiasmado la historia de amor entre Marie y Robert, dos personas en principio absolutamente opuestas, pero que, por azares de la vida, se necesitan. 

Ambos personajes representan el contraste entre la ciencia, Robert, científico alemán comprometido con el nazismo, y el arte (Marie, primera bailarina del Ballet de la Ópera de París). El padre de esta –también científico– ha sido asesinado junto a su esposa, motivo por el cual Marie viaja a Génova, donde se producirá el encuentro entre ambos. 

La novela –dividida en cinco pantallas– nos sitúa en 1938, en ese año que precede al estallido de la Segunda Guerra Mundial, tiempos terribles  de infamia –como se indica en el título– de espionaje entre naciones, de recelos y odios, de interés desorbitado por la ciencia como método de poder, de racionalismo total y absoluto. Y, en medio de todo este horror, en un contexto en el que se está llevando a cabo uno de los errores más terribles de la historia, el genocidio judío, la experimentación de sustancias químicas con individuos,  la intensa historia de amor de sus dos protagonistas, que serán capaces de enfrentarse a todo porque, según afirma el propio autor, quiere hacer constancia –a través de ambos– de la “capacidad del ser humano, a pesar de todos los terribles avatares, para enfrentarse a la historia”. 

Marie y Robert quieren vivir su amor; pero las circunstancias políticas se lo impiden y les obligan a separarse en más de una ocasión. La vida de sus personajes nos hace recorrer una buena parte de la Europa del momento (Génova, París, Berlín…) hasta el Norte de África, todos lugares magníficamente ambientados, fruto de una labor de investigación previa por parte de su autor. Los lugares que frecuentan sus protagonistas, así como muchos de los personajes con los que se relacionan, no son fruto de la ficción sino de la realidad. Así, encontramos por ejemplo a Coco Chanel, Pablo Picasso o el director del Ballet de la Ópera, nazi convencido camuflado bajo el nombre de Sergei Malko, bailarín y coreógrafo reconocido por la crítica, pero también agente encubierto de los servicios secretos alemanes. 

Magnífica historia construida con maestría narrativa y con un estilo sencillo porque “reconozco que no puedo hacer literatura para literatos sino para la gente”. Y si el objetivo es aquel del que hemos hablado más arriba, podemos afirmar sin ninguna duda que lo consigue.