Un obispo acebano en la diócesis de Xaca

Fray Andrés Pérez Bermúdez fue natural de Acebo (Cáceres), diócesis de Coria. Vicario Provincial de la Provincia Franciscana de San Miguel hasta que el rey Carlos III, le nombró para el Obispado de Jaca. Expidió las Bulas el Papa Pío VI a 28 de abril de 1777

Firma del obispo Andrés Pérez Bernúdez
Firma del obispo Andrés Pérez Bernúdez

Resultó que estaba yo fotografiando los restos de madera del órgano dieciochesco, que donara a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles el obispo acebano fray Diego Martín Rodríguez, cuando la señora Trinidad me dijo que había un retrato de este ilustrísimo colgado de la pared de la sacristía de este citado templo del siglo XVI. Este mentado retrato llegó a este destino de la mano del sacerdote acebano Juan José Rivero Puerto, párroco de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en Cáceres. Él fue también quien llevó el cuadro con el retrato de otro obispo de origen acebano, fray Andrés Pérez Bermúdez, colocado en una pared anexa al otro antes dicho.

Es cierto que de don Diego Martín Rodríguez, obispo que fue de las diócesis de Ceuta y Coria, encontré documentación bastante como para poder dar a conocer algunos de sus rasgos más significativos,  pero de don Andrés Pérez Bermúdez, obispo de Jaca, se complicó el proceso debido, seguramente, al corto periodo de tiempo que portó la Mitra de la diócesis jaccensis. 

Esta diócesis tiene sede episcopal de las provincias de Huesca y Zaragoza. Su sede está en la Catedral de San Pedro de Jaca, donde está enterrado fray Andrés Pérez Bermúdez. Curiosamente es la única diócesis aragonesa que no pertenece a la Provincia Eclesiástica de Zaragoza sino que pertenece a la Archidiócesis de Pamplona y Tudela que tiene como sufragáneas las diócesis de San Sebastián, Calahorra, Jaca y Tudela.

En los dos casos pude saber que los nombres facilitados no estaban completos ya que uno aparecía como en una calle del pueblo serragatino de Acebo como Martín Rodríguez, siendo Diego Martín Rodríguez, y el otro como Andrés Bermúdez, siendo Andrés Pérez Bermúdez.

Como Andrés Bermúdez aparece en el retrato citado y en otros documentos encontrados como “Don Fray Andrés Bermúdez, actual Obispo de Xaca, natural de la Villa de el Azebo” (1).

De lo que no queda duda alguna es que fue natural de la localidad de Acebo, enclavada en la cacereña Sierra de Gata, y que, en la jurisdicción eclesiástica, pertenecía a la diócesis de Coria, mientras que en la territorial-política al ducado de Alba, marqueses de Coria. 

Fray Andrés Pérez Bermúdez, teólogo, fue Religioso de la Observancia del Padre Seráfico Francisco, en la Provincia de San Miguel. Siguió con reputación la carrera de Lector, para jubilarse en ella, y la de las Prelacías, hasta ser Vicario Provincial, en que acreditó su celo por la observancia regular a que estimulaba con su ejemplo. 

El padre José Rodríguez de Castro, lector jubilado y Ministro Provincial, gobernó la provincia de San Miguel hasta finales de agosto de 1776, pues el 7 de septiembre se eligió al padre Andrés Pérez Bermúdez en Vicario Provincial. 

El 26 de abril de 1777, presidido por el padre Andrés Pérez Bermúdez, obispo electo de Jaca, se eligió en Ministro Provincial al padre Diego Martín Mora, que rigió la Provincia de San Miguel hasta que fue nombrado Obispo de Ceuta el 13 de diciembre de 1779 (La coincidencia de fechas nos hace pensar que se refiere a fray Diego Martín Rodríguez, del que ya hemos hablado en este digital).

A la Provincia de San Miguel pertenecía el convento de Santiago de Acebo de Franciscanos Menores Observantes. Hasta 1587, lo fue a la Tercera Orden Regular de San Francisco, llamada de los Terceros Regulares, como anteriormente lo había sido a la Provincia de Santiago.

La Provincia de San Miguel tenía en Sierra de Gata los conventos de San Martín de Trevejo (Trebejo) (1492), Santiago en Acebo (Azevo) (1517 y 1587) y Espíritu Santo en Hoyos (1558). En 1744 se dividió en Provincia de San Miguel Supra Tagum y Provincia de San Miguel Infra Tagum, esto es por encima y por debajo del Tajo. Lógicamente, los conventos de Sierra de Gata quedaron integrados en la Provincia Franciscana de San Miguel Supra Tagum.

Acabados sus oficios en la Orden,  se retiró al Convento de Ciudad Rodrigo, donde moraba cuando el rey don Carlos III le nombró para el Obispado de Jaca (episcopus jaccensis). Expidió las Bulas el Papa Pío VI a 28 de abril de 1777 y, con ellas, tomó posesión a 27 de junio de ese mismo año. Una vez comenzada la visita a la diócesis, no pudo concluirla por una enfermedad que le llevo a la muerte. 

Por lo ocurrido, en el palacio de los duques de Alba en Madrid, durante la fiesta posterior a la consagración de nuestro fraile-obispo de Jaca, entresaco unas notas textuales de las “Misceláneas Pasqual” (1):

“Me avisa un amigo de Madrid con carta de 20 de Julio 1777, que el Rey ha pasado orden a la Real Cámara para que se determinen con la brevedad posible los asuntos del obispo de Mallorca (Sr. Díaz de la Guerra). 

Que el día 15 se consagró en el Colegio Imperial e iglesia de San Isidro, al Ilustrísimo don Fray Andrés Pérez Bermúdez, franciscano, obispo de Jaca. Fue el celebrante el Inquisidor General. Asistentes el obispo auxiliar de la Corte y el Señor Guerra. Padrino el duque de Alba. 

Guerra estuvo inmóvil como una estatua, en toda la función, sin pestañear. El conjunto de la gente admiraba su ridiculez. Decían unos ¿De dónde será aquel obispote? Otros: "Qué cara de Barrabás!". Y así cada uno iba diciendo la suya. 

Lo cierto es que no habló palabra al Inquisidor General, ni al Obispo auxiliar, ni menos dio la enhorabuena al nuevo consagrado. 

(Cuando) a la tarde asistió al refresco que se suministró en casa de dicho duque (de Alba),  la señora de un camarista le regaló un papel de dulces, que él no quiso aceptar, diciendo al paje por quien se los envió que se los comiera ella en su nombre. Volvió el paje diciendo que no quería, y oyéndolo Guerra, respondió: "No digo tal; yo digo que los coma por mí". A lo que prorrumpió la señora: ¡Válgame Dios! Este obispo es un bestia...". 

Por lo referido se comprende que el Sr. Díaz de la Guerra fue el blanco de las críticas, no solamente por su poca fortuna en la consagración del prelado de Jaca y por su actitud extraña en el palacio ducal de Alba”

Murió en Jaca el 8 de febrero de 1779, habiendo tenido la sede episcpal un año seis meses y doce días. Conservó siempre el hábito de su orden en cuanto a la forma, aunque de tela fina y delicada.

Es el Mercurio Histórico y Político del mes de febrero de 1779, entre otros, quien informa que el 8 de febrero de 1779, en la ciudad de Xaca, a los 70 años de edad, murió el ilustrísimo señor don Fray Andrés Pérez Bermúdez, obispo de aquella Diócesis, con universal sentimiento de sus feligreses por las prendas de virtud, caridad y demás loables circunstancias que adornaban su persona (2).

NOTAS

1.- Bestard Mas, Andrés. “Anecdotario y textos críticos del autor de las Misceláneas Pasqual”. Boletín de la Sociedad Arqueológica Lu-liana (BSAL), 1982. V 39. Páginas 212-213. El autor cita a Misceláneas Pasqual. Tomo VIII, página 661.

2.- Mercurio Histórico y Político que contiene el estado presente de la Europa, lo sucedido en todas las Cortes, los intereses de los Príncipes y, generalmente, todo lo más curioso. Con reflexiones políticas sobre cada Estado. Compuesto por diferentes diarios, mercurios, gazetas de todos los países y sacado de otros documentos y noticias originales. Perteneciente al mes de febrero de 1779. En Madrid, en la Imprenta Real de la Gazeta.

Fotos: Sello episcopal y firma de Fray Andrés Pérez Bermúdez (episcopus jaccensis). Del Fondo Documental Histórico de las Cortes de Aragón. Diploma correspondiente al título de párroco a favor de Juan Catarecha de Hecho (1777). 

Bibliografía:

Gregorio de Salas, Francisco. “Elogios poéticos dirigidos a varios héroes y personas  de distinguido mérito...”. Imprenta de Andrés Ramírez. Madrid 1773. (Llama la atención que siendo impreso en 1773, diga obispo de Jaca que no lo fue hasta 1777).

Huesca (de) Ramón. “Teatro Histórico de las Iglesias del Reino de Aragón”. Tomo VIII. De la Santa Iglesia de Jaca. Contiene las memorias antiguas de esta ciudad y sus montañas, el origen y progresos de su iglesia, el catálogo de obispos, los santos de su Diócesis, la fundación de sus conventos. El R.P. Fray Ramón de Huesca del orden de Capuchinos del N.P.S. Francisco. Lector de Teología, exDefinidor de la Provincia de Aragón, Calificador del Santo Oficio, Examinador Sinodal de los Obispados de Hesca y Teruel y del Abadiado de Montearagón, Socio de mérito de la Real Sociaedad Aragonesa. Imprenta de la Viuda de Longás. Pamplona 1802.

Archivo ibero-americano: Revista trimestral de estudios históricos, Volumen 23, Número 89 -Volumen 24, Número 96.